Mesa de Enlace-Venegas:el turbio manejo del RENATRE
15 marzo 2011

El Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores(RENATRE) es una entidad pública no estatal presidida por Gerónimo "Momo" Venegas y la Mesa de Enlace y cuyo objetivo es controlar el cumplimiento por parte de los trabajadores y empleadores de las obligaciones que les impone la ley y otorgar subsidios por desempleo para todos los trabajadores que realicen actividades agrarias.
El RENATRE entró en vigencia en 1999, como ente autártico de derecho público, esto es, una entidad extrapresupuestaria que se financia a través del aporte patronal de los empleadores rurales. Sus ingresos provienen de la contribución del 1,5% del total de la remuneración abonada por los empresarios a cada trabajador, a lo que debe sumarse los fondos obtenidos por multas, convenios de recaudación, intereses por depósitos bancarios y otros ingresos menores. Los fondos recaudados son girados por la AFIP a una cuenta a nombre del RENATRE. Entre el tercer trimestre del 2009 y el mismo período del 2010 el RENATRE recibió $ 97.411.000 sólo en concepto de aportes patronales. Como fueron empleados esos fondos es un misterio. A pesar de la obligación que representa la ley vigente, el RENATRE no presenta balances ante el Estado desde el año 2007.
Entre las actividades que el RENATRE debería llevar adelante con ese dinero está el combate del trabajo no registrado; lo que evidentemente el RENATRE no lleva adelante. Prueba de ello son las condiciones de trabajo irregulares e infrahumanas detectados por diversos operativos llevados adelante por la AFIP y el Ministerio de Trabajo. En tales operativos realizados por la AFIP y los ministerios de Trabajo, tanto de la Nación como de la provincia de Buenos Aires, se relevó la situación de 2525 trabajadores, de los cuales 1300 de ellos presentaban algún tipo de irregularidad. De ese total, 1105 no estaban registrados (85%), en tanto que el resto se corresponde con individuos indocumentados y menores.
UATRE: Momo Venegas, el bienamado de la patronal rural
14 enero 2011

Aquí nos habíamos preguntado acerca del papel del sindicato de trabajadores rurales (UATRE) frente a los hechos de explotación laboral, que parecen ser moneda corriente en el campo. ¿Cómo podía explicarse la inacción de un sindicato que parecería no mostrar el menor interés por las condiciones laborales de los trabajadores rurales, a los cuales debería proteger?
He aquí la posible respuesta:
por Néstor Leone
Los casos de explotación en condiciones muy parecidas a la esclavitud pusieron, nuevamente, en tela de juicio el rol del sindicato del sector. Y, en especial, de su secretario general, Gerónimo “Momo” Venegas. Las condiciones deplorables en las cuales los peones golondrina desarrollaban su tarea en los campos vinculados con las empresas Nidera y Southern Seeds Production ya están en la justicia. La “vista gorda” de los delegados de la UATRE (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores), queda a consideración pública. Aunque, claro, cuenten con “el favor de la omisión” que le prodigaron los medios masivos.
En los dos casos denunciados, los representantes del sindicato llegaron al lugar una vez que el fiscal Rubén Darío Giagnorio había comenzado con la tarea de indagar in situ a las víctimas y a los responsables empresariales de los establecimientos. Y, según cuentan algunos testigos con los que conversó Debate, se presentaron más como instancia conciliadora que como vehículos posibles del reclamo laboral de sus representados ante una irregularidad más que evidente.
Los trabajadores del desflore del maíz son sólo una parte de los muchos peones rurales que trabajan en “negro” y reciben escasa ayuda del sindicato. Los vínculos entre las empresas que los reclutan en “manada” en los poblados más pobres de Santiago del Estero y la UATRE adquirieron mayor visibilidad, pero no la suficiente. Lo mismo sucede con las empresas que hacen usufructo (y abuso) de esa fuerza de trabajo. La mano de hierro con la que Venegas maneja el sindicato desde 1991 explica, en parte, que esto suceda. Pero, también, las características mismas de buena parte del trabajo rural (temporario y manual), lo vetusto que resulta la legislación vigente y los buenos contactos que ha sabido construir el Momo con el núcleo duro del modelo de agronegocios dominante, medios de comunicación incluidos.
El recuerdo de su rol en el llamado “conflicto del campo”, durante el primer semestre de 2008, parece la mejor muestra. Al iniciarse el lockout se ofreció como mediador entre las partes, pero al poco tiempo dejó en claro de qué vereda jugaba. Para entonces ya no ocultaba su presencia en los actos más importantes de la Mesa de Enlace ni se privaba de declaraciones altisonantes a favor de las corporaciones agrarias, aun cuando la problemática laboral del sector quedase absolutamente afuera del conflicto.
Un artículo de Héctor Huergo, editor del Suplemento Rural de Clarín y actor fundamental de ese entramado, puso en valor ese esfuerzo. Se llamó “El cocinero de un acuerdo que se firmó hace un año”, estaba fechado el 30 de junio de 2009 y analizaba las razones del traspié electoral del kirchnerismo, con obvias referencias a aquel conflicto. En la semblanza, consideraba al Momo como “el gran cocinero en las sombras” y el que había puesto “toda la carne en el asador” para que se conformase aquella alianza social que estaba evitando que “el eje Matanza-Riachuelo” siguiese expoliando al interior “genuinamente productivo”.
Aliado fiel de Eduardo Duhalde y ligado siempre al sindicalismo ortodoxo, Venegas tiene en Luis Barrionuevo a un viejo compañero de ruta. Hoy comparten el liderazgo de la CGT Azul y Blanca y son la pata sindical del Peronismo Federal, que sostiene la candidatura presidencial de Duhalde.
“Tenemos que ganarles a los dos enfermos que están conduciendo el país”, arremetió Venegas, sin eufemismos, el 24 de setiembre de 2010, durante un acto en Rosario en homenaje a José Ignacio Rucci organizado por los “disidentes”. Marcaba que su encono con los Kirchner, lejos de cesar, se prolongaba en el tiempo. Mientras, claro, profundizaba sus vínculos con los dirigentes del campo. La relación más asidua la tiene con Mario Llambías, titular de Confederaciones Rurales Argentinas, la más antiperonista de las entidades. Pero también es bien recibido en la Sociedad Rural. Basta, si no, con releer las crónicas periodísticas de la inauguración de la última feria de Palermo, aquella del discurso furibundo de Hugo Biolcati contra el gobierno nacional. Al ser mencionado por su anfitrión, Venegas fue uno de los más aclamados por la patronal agraria y sus sectores más rancios.
“Cuando denunciamos el empleo en negro, resulta que el gremio del sector, en vez de respaldarnos, nos manda cartas documento para que nos retractemos”, sostuvo Noemí Rial, viceministra de Trabajo, en agosto pasado, luego de unas inspecciones laborales en Chajarí, norte de la provincia de Entre Ríos. “Hace diez años que ya no hay turnos de sol a sol”, había declarado Venegas, semanas antes, de manera casi jocosa.
El objetivo de aquella frase era claro: oponerse al Anteproyecto de Reforma del régimen de trabajo agrario que habían presentado, el 23 de junio último, Cristina Fernández de Kirchner y el ministro Carlos Tomada, para reemplazar con un marco jurídico más moderno y acorde con el resto de la legislación laboral, el decreto-ley vigente desde la última dictadura militar. Una línea de conducta, en definitiva.
El campo esclavista
04 enero 2011

Allá por el 2008 hablamos aquí sobre la esclavitud propugnada por el sector agroganadero en pleno siglo XXI, ejemplificada en el caso de la colonia avícola "La Mimosa III, (Pilar) perteneciente a la multidenunciada Nuestra Huella" que empleaba mano de obra reducida a la servidumbre. Hoy volvemos a tocar el mismo tema, la esclavitud, esta vez en el contexto de la cerealera Nidera, la cual también gusta de explotar mano de obra reducida a la esclavitud.
El aberrante hecho salió a la luz tras un procedimiento judicial realizado en San Pedro en una estancia que produce para la transnacional cerealera Nidera. Allí, en la estancia "El Algarrobo", se encontró en situación de esclavitud a 130 trabajadores del norte argentino, adultos y adolescentes, que no sabían dónde estaban, no podían salir del lugar y carecían de luz y agua.. Por si eso fuera poco, a los trabajadores esclavizados se les descontaba del salario en negro, las provisiones que la empresa les vendía a precios exorbitantes: "80 pesos por una bolsa de papas, 65 por una de cebollas, 54 por un pollo, 17 por un atado de cigarrillos, 8 por un kilo de pan viejo, y 2 por recargar la batería del celular". También se hallaron fideos con la leyenda del ministerio de Desarrollo Social que, a pesar de estar prohibida su venta, allí se vendían a $35 el paquete.
Al igual que sucedía en la granja avícola de Carlos Luaces, "La Mimosa III", en la estancia "El Algarrobo" las condiciones de vida eran comparables a las de un campo de concentración. Las 130 personas vivían hacinadas en casillas y crecían de baños, los que eran reemplazados por dos agujeros en el suelo aislados por una cortina cosida con bolsas de Nidera. Para bañarse se empleaban tachos de agrotóxicos para contener el agua, con el riesgo para la salud que ésto significa.
Nidera, es la empresa que la AFIP denunció por evasión de 260 millones de pesos entre 2005 y 2009 y deberá pagar una sanción de alrededor de $900.000. Entre los detenidos están los ingenieros de Nidera, Nicolás Martínez Allende y Diego Carballo, dos capataces y tres encargados de la distribución de alimentos.
Parece ser que no se trata de un caso aislado ya que la Justicia considera que debe haber por lo menos un millar de personas en las mismas condiciones, en otros campos próximos a San Pedro.Mientras las estancias bonaerenses explotan mano de obra esclava, la UATRE, unión argentina de trabajadores rurales y estibadores, conducida por el duhaldista Gerónimo Venegas, cofundador junto a Barrionuevo de la CGT azul y blanca y partidario de la Mesa de Enlace, duerme a la sombra de un ombú y auspicia corredores de carreras... Los delegados de Uatre recién se anoticiaron de la situación y llegaron al lugar una vez que el titular de la Unidad Fiscal de Investigaciones N° 6 de San Nicolás, Rubén Darío Giagnorio, notificó al ministerio de Trabajo de la situación.
Rebelion en la Granja
17 abril 2008
Es por todos sabido que un gran porcentaje de la mano de obra rural es de tipo informal, es decir que trabaja “en negro”; impidiendo al trabajador el acceso a los beneficios sociales de salud y jubilatorios; que le corresponderian si este trabajador estuviera “blanqueado”. Los productores agropecuarios alegan, para justificar el abuso que ejercen sobre los trabajadores agrícolas, que la rentabilidad no es adecuada como para afrontar gastos nimios, como ser darle seguridad laboral a la peonada y asegurarles acceso a los servicios de salud y a una futura jubilación o pension; es decir blanquearlos.
Pero, hijos de su tiempo, los productores rurales, se mueven en el progreso y en concordancia con el impacto tecnologico sobre el sector: ya no tienen solo trabajadores “en negro”, bien “progres”, han incorporado la esclavitud; tal es el caso registrado en una (aunque parece ser que hay mas de una…) “cariñosa” y florida granja avícola en la provincia de Buenos Aires conocida como “La Mimosa”
La Justicia allano el establecimiento “La Mimosa” donde investiga la reduccion a la servidumbre de alrededor de 30 personas, incluyendo mujeres y niños; que trabajaban y vivian recluidos, cerco electrificado de por medio, en las instalaciones de la cariñosa granja dedicada a la produccion de, entre otras cosas, pollos criados en libertad.
Los trabajadores esclavizados vivian en condiciones mas que precarias y eran obligados a trabajar en jornadas de 14 horas, proveyendoseles para su alimentación, las gallinas que morian al poner huevos (Basura Cero! Todo se aprovecha) junto con complementos “vitaminicos” (anorexigenos y estimulantes) para resistir la ardua jornada laboral en galpones donde, gracias a las gallinas, los trabajadores podian disfrutar durante el estio, de la frescura proporcionada por el aire acondicionado instalado en los habitaculos gallinaceos.
A fin de dotar de comodidades y estar a la vanguardia del diseño, los galpones donde moraban los “trabajadores” de la empresa avícola “Nuestra Huella”, propiedad de Carlos Luaces, contaban con lo mas avanzado en “design organico”. Es asi que, por citar un ejemplo, quienes alli trabajaban estaban provistos para su descanso con colchones de guano de gallina, que eran cambiados cada tres meses.
¡Tout allez de la avant!
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